Me pregunto qué puedo contar a estas alturas sobre El coche fantástico que no haya contado ya. Pues la verdad es que me temo que muy poco. El coche fantástico fue, al menos en España, una serie que marcó a toda una generación, convirtiendo a su protagonista, el peludo guaperas —hijo de su tiempo— David Hasselhoff en un auténtico ídolo de quinceañeras al que todos los niños soñábamos con parecernos algún día.

No por ser “un héroe solitario embarcado en una cruzada para salvar la causa de los inocentes, los indefensos y los débiles, dentro de un mundo de criminales que operan al margen de la ley”, sino por convertirnos en los dueños de un coche capaz de conducirse solo, salir indemne de cualquier situación gracias a sus múltiples funcionalidades y, sobre todo, poder saltar por encima de cualquier obstáculo.

En el fondo, todos los niños soñábamos con alcanzar la mayoría de edad para poder conducir un coche fantástico.

El coche fantástico, Créditos de apertura, 1982-1986.

Anuncios