Si alguna vez alguien me preguntase cuál fue el grado de influencia de Turno de oficio en mi posterior decisión de estudiar Derecho, contestaría inmediatamente, sin ningún género de duda y sin miedo a equivocarme, que ninguno. Es más, es posible que si esta serie con la que Televisión Española —la única, recordemos— arrasaba en 1986 se hubiese emitido años más tarde, tal vez hasta hubiese escogido otra carrera.

Porque a un niño como yo, esta historia protagonizada por un joven Juan Echanove junto a Juan Luis Galiardo y Carmen Elías y dirigida por Antonio Mercero siempre le resultó tan soberanamente aburrida como errónea demostraría el paso del tiempo la decisión del recién licenciado Cosme no seguir los pasos de su padre y abandonar sus oposiciones a notaría para convertirse en abogado de oficio.

De haber sacado su plaza, veinte años después habría podido forrarse en ese reino de la especulación urbanística en el que a partir de mediados de los 90 se convirtió España. Pero esa es otra historia.

Turno de oficio, Créditos de apertura, 1986-1987.

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