En mi desdibujada memoria —yo era aún demasiado pequeño cuando la emitían— sólo guardo algunos fragmentos inconexos de una serie —entre ellos el inicio de su pegajosa sintonía— que sí recuerdo que causaba furor en mis tías, por aquellos años adolescentes. Candy, Candy, la historia de una niña huérfana que se cría en el hogar de la señorita Pony, fue un auténtico fenómeno de masas en la España de los años 80.

Posiblemente su éxito la convirtió en una de las primeras telenovelas de seguimiento masivo en el país a pesar de ser emitida los domingos por la tardes y en la Segunda Cadena.

Y, claro, esos polvos precedieron a muchos lodos. A demasiados, quizás.

Candy, Candy, Anuncio en Televisión Española, 1986.

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