Si hace unas semanas recordábamos que la sociedad española se contagió de la fiebre de las telenovelas sudamericanas con la emisión de Cristal, lo cierto es que unos años antes ya habían aprendido a sufrir con las desventuras de la pobre Mariana y el millonario Luis Alberto —conozco a un par de personas que recibieron este último nombre gracias a la serie—, protagonistas de Los ricos también lloran.

Este culebrón mexicano, protagonizado por Verónica Castro, quien años después nos castigaría a través de las canciones de su hijo Cristian, se emitía por las mañanas, justo a la hora en la que yo salía para el colegio, así que sólo recuerdo las imágenes de Verónica Castro en medio de un montón de pacas de paja cantando a todo el mundo cómo, por amor, aprendió a llorar. Contradictorio, ¿no creen? Pues abrió un largo y muy imitado camino.

Los ricos también lloran, Créditos de apertura, 1979.

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