Del argumento de esta surrealista parodia de los culebrones norteamericanos, tengo que confesar que apenas recuerdo nada, más allá de que —en un alarde de originalidad— trataba de las tensas relaciones entre dos ramas de una misma familia. Sin embargo, sus hilarantes resúmenes iniciales, sus finales llenos de interrogantes existenciales rematados con la mítica coletilla de «todas estas y otras preguntas tendrán su respuesta en el próximo capítulo de Enredo» y, sobre todo, su pegadiza sintonía son inolvidables. Y, quizá precisamente por ello, mil veces imitadas.

Enredo, Créditos de apertura, 1977-1981.

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