De vaquero a superhéroe, sin olvidar su recordada labor de profesor que nos enseñaba las diferencias entre cerca y lejos, Coco siempre fue uno de los habitantes más versátiles de Barrio Sésamo, aunque eso significara también que en ocasiones tuviera que ser el atareado camarero de un restaurante con una carta tan escasa que, casi con toda seguridad, en la actualidad habría acabado protagonizando alguna de las peores —o mejores, vaya usted a saber— pesadillas  de Gordon Ramsay o Alberto Chicote.

Barrio Sésamo, Coco camarero, c. 1984.

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