Un ratón Mexicano y otro con acento cubano andan todo el día a la gresca con un gato andaluz. De un argumento tan loco sólo podía salir una genialidad como Pixie y Dixie y, por supuesto, el gato Jinks. Una clásica relación de amor-odio con todas las de la ley surgida en los estudios de Hanna-Barbera. ¿Dónde si no?

Pixie y Dixie, La siesta (Fragmento), 1958-1961.

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