La extraña relación entre una ejecutiva, su amo de llaves, la madre de la primera y los hijos de ambos eran los mimbres sobre los que se urdía la trama de ¿Quién es el jefe?, una telecomedia familiar diseñada para llenar un hueco de la parrilla con un entretenimiento simple y blanco, además de, inexplicablemente, elevar a límites insospechados la popularidad de Tony Danza.

Hoy en día, me temo, el único motivo para recordarla es la morbosa posibilidad de comprobar cómo era Alyssa Milano de adolescente y constatar que cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor. Que saliera Ana Obregón es, sin duda, un motivo para olvidarla.

¿Quién es el jefe?, Créditos de apertura, 1984-1992.

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