“Yo no te pido la luna,
tan sólo quiero amarte.
Quiero ser esa locura que vibra muy dentro de ti.
Yo no te pido la luna,
sólo te pido el momento
de rescatar esta piel y robarme esa estrella
que vemos tú y yo al hacer el amor.”

Hace unos días, hablaba con mi hermano sobre algunos cantantes italianos y sus éxitos en España en los años 80 y nos preguntábamos cuál había sido la primera canción de Zucchero que recordábamos. Ambos coincidimos en señalar Senza una donna, pero como, aunque fue originalmente grabada en 1987, alcanzó su máxima popularidad a partir de 1991, me dirigí a esa fuente de saber digital colaborativo que es la Wikipedia para tratar de descubrir si había algún ejemplo que se me escapara. Y allí hice un —para mí— sorprendente descubrimiento.

Porque allí, en la entrada dedicada al intérprete italiano me encontré con que un éxito que había triunfado en España de la mano de la mexicana Daniela Romo y cuya inclusión en una de los populares popurrís de La Década Prodigiosa convirtió en un tema inolvidable había sido compuesto, entre otros, por el señor Fornaciari. Así que dejé de buscar entre sus éxitos y me puse a escuchar a la señora Romo. No me arrepiento.

Daniela Romo, Yo no te pido la luna, 1984.

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