De todas las historietas que se sucedían entre los distintos bloques que conformaban la historia principal de cada episodio de Barrio Sésamo, debo confesar que siempre consideré como las más extrañas aquellas que protagonizaba una muchacha llamada Pepa Pérez y que tenía como amigo a un cuervo parlanchín llamado Viriato.

En estas tiras de animación un tanto rudimentaria siempre ocurría algún pequeño incidente que motivaba que, tras recitar un sencillo conjuro y con evidente disgusto de Viriato, Pepa Pérez se transformara en Pepita Pulgarcita, una especie de mini superheroína capaz de volar y de solucionar cualquier entuerto, aunque las consecuencias de ello no siempre fuesen las esperadas. Como el día en que, de visita en el zoo, descubrió que una jirafa se había tragado un silbato…

Barrio Sésamo, Pepita Pulgarcita en el zoo, c. 1984.

Anuncios