¿A alguien se le ocurre una forma mejor de aprender a leer la hora que un enorme reloj de cuco del que salgan y entren niños y posea un Espinete en miniatura haga las funciones de cuco cada vez que den las en punto? A mí, sinceramente, no. Por suerte, siempre tendremos Barrio Sésamo.

Barrio Sésamo, El reloj de cuco, c. 1884.

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