Una nueva edición del Festival de Eurovisión se acerca y no creerán que iba a dejar escapar la oportunidad de recordar por aquí algunas de las más memorables actuaciones españolas en un certamen que, a mi humilde juicio, se quedó estancado en los 80. Sobre todo, cuando ya le he dedicado varias series en mi otro y primigenio blog.

Lo malo de la semana eurovisiva de este blog es que su denominador común será el recuerdo que guardo de algunas de las representaciones españolas de la década. Y, como comprobarán un par de líneas más abajo, la mayor parte de las ocasiones, eso no augura nada bueno.

Comenzamos, por tanto, con una representante patria tan digna de no ser recordada jamás que nadie aún ha podido olvidarla. Y es que la actuación española en el Festival de Eurovisión de 1983 ha quedado grabada indeleblemente en nuestra memoria colectiva que hasta yo, que en ese entonces apenas tenía cinco años, la tengo hoy tan nítida como si la estuviera viendo en directo y por primera vez.

Con todos ustedes y sin más dilación, Remedios Amaya. Descalza y a la deriva.

Remedios Amaya, Quién maneja mi barca, 1983.

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