Igual que un aciago día de 1988 llegó a la parrilla para ocupar el puesto que por derecho le correspondían a sus mil veces repetidas historias, hoy aterriza en este blog dispuesto a usurpar el hueco que cada lunes le dedicamos a Barrio Sésamo un antipático extraterrestre que, tras perderse por el espacio, acabó estrellándose en la Tierra, con tan mala suerte de que su insulsa historia fue contada por Televisión Española bajo el nombre de Los mundos de Yupi.

Esta serie, protagonizada por Yupi, un absurdo extraterrestre naranja; su compañero, una especie de imitador de Buzz Lightyear que respondía al nombre de Astrako (y a quien interpretaba el mismo actor que daba vida a Don Pimpón), y los terrícolas con los que se encontraron tras su accidentado aterrizaje pretendía imitar hasta en su estructura al inimitable Barrio Sésamo, pero no lo conseguía y, poco a poco, fue perdiendo el escaso favor de un público que jamás la quiso. Para tratar de elevar las audiencias, los guionistas, en un asombroso giro argumental, decidieron que la segunda temporada se desarrollase en un planeta desconocido.

Así que decidieron que, ya que era imposible arreglar la nave de Yupi y Astrako, un segundo vehículo espacial llegaría al pueblo y, en un descuido de sus ocupantes, que se habían bajado para estirar las piernas y explorar la zona, los dos extraterrestres y varios de sus amigos terrícolas se subirían a ella y, por accidente, la pondrían en marcha y la pilotarían hacia este nuevo mundo jamás pisado por un humano. O, quizá, sí. Totalmente lógico y creíble, ¿eh?

Con estos mimbres, no es de extrañar que el programa no sobreviviese a esta segunda temporada.

Y, a ti, que no viviste en los 80 ni fuiste un fiel seguidor de las aventuras del barrio más divertido de la televisión, por mucho que ya te las supieras de memoria, si alguna vez te han dicho que vives en los mundos de Yupi, ya sabes que no es nada bueno.

Los mundos de Yupi, Créditos de apertura, 1988.

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