Un perro, un gato y un burro liderados por un gallo que huyen de unas vidas infelices y se instalan en un caserón en las cercanías de Bremen para vivir todo tipo de aventuras relacionadas con la música. Este era el punto de partida de la trama de Los trotamúsicos, una serie inspirada en el cuento de los hermanos Grimm Los cuatro músicos de Bremen y que debo confesar que a mí nunca terminó de engancharme. Tal vez porque su emisión me cogió ya un poco crecidito. O, quizá, simplemente porque no me gustaba.

Los trotamúsicos, Créditos de apertura, 1989.

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