Ahora que Antena 3 ha decidido traer a España su secuela actualizada al siglo XXI, no puedo de dejar de recordar aquí las andanzas de la familia Ewing, un apellido que durante muchos años fue sinónimo de intrigas en torno al petróleo texano. Y es que, durante unos cuantos años, las desventuras de Sue Ellen, Bobby, Pamela y el malvado J.R. tuvieron en vilo a los espectadores de la televisión española.

Si he de ser sincero, yo no recuerdo mucho más que su cabecera. Pero es que es imposible olvidar esas míticas secuencias aéreas, las pantallas partidas, las letras doradas y las pegajosas sintonías que caracterizaban el inicio de los culebrones estadounidenses de la época. Hipnotizantes. Sí, eran otros tiempos.

Dallas, Créditos de apertura, 1978-1991.

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