Durante los años 80, fue frecuente que las productoras creasen algunos spin offs de sus series de animación más conocidas, con la esperanza de repetir el éxito de aquellas. Una de ellas fue Los pequeños Picapiedra, producto con el que Hanna-Barbera nos retrotraía a la infancia de Pedro, Pablo, Wilma, Betty e incluso Dino para mostrarnos los líos en los que, al igual que de adultos, se veían involucrados los cuatro protagonistas.

Si trasladar la sociedad actual a la Edad de Piedra siempre funcionó con unos Picapiedra adultos, lo cierto es que con sus versiones infantiles no ocurrió lo mismo. Baste decir que, a mi siempre personal juicio, lo mejor de la serie eran los chicles que se vendieron durante la época de su emisión, con sus pegatinas de los personajes y unos pequeños petrodólares que, convenientemente coleccionados seguramente darían derecho a un regalo. Aunque, viniendo de esta serie, igual tampoco merecía la pena.

Los pequeños Picapiedra, Créditos de apertura, 1986-1988.

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