Quien nunca se haya preguntado qué clase de ser era Don Pimpón, ese extraño ente peludo aficionado a viajar que usaba pantalones con tirantes, una colorida camisa y un característico sombrero, no es digno de considerarse un hijo de esta generación. Yo debo confesar que no he dejado de hacerme esa pregunta desde los mismísimos años 80. Y, aunque ya hayan pasado varias décadas, aún no renuncio a encontrar una respuesta.

Eso sí, no busquen el secreto en su canción, porque ahí no lo cuenta. Y tampoco valía preguntarle directamente, porque simplemente decía que era un pimpón y se quedaba tan ancho. Y, mientras, los pobres niños sufriendo esa incertidumbre.

Pues sí, parece que ver Barrio Sésamo, pese a todo, también causaba traumas.

Barrio Sésamo, La canción de Don Pimpón, c. 1984.

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