Mis recuerdos sobre este programa infantil vespertino son un tanto confusos. Recuerdo un escenario blanco, lleno de relieves poliédricos y alguna que otra estructura de metacrilato —el Planeta Imaginario que da título al programa— en el que vivía una chica —gracias a Wikipedia sé que se llamaba Flip— que hablaba de todo tipo de temas trascendentales con una —al menos para mí— misteriosa voz en off. Con el paso del tiempo, y teniendo en cuenta los temas tan trascendentales que trataba el programa, no puedo evitar que se me antoje un gran trasunto de El Principito. En cierto modo, en aquella época, ambos me aburrían por igual.

Del resto, sólo tengo grabada en mi mente la tan inquietante como inolvidable sintonía que interpretaba el japonés Isao Tomita. Cualquiera diría que la compuso Debussy.

Planeta imaginario, Créditos de apertura, c. 1985.

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