Ahora que las vacaciones escolares han llegado a toda España, miles de padres estarán empezando a pelearse con sus hijos para que, poco a poco, completen alguno de esos cuadernos vacacionales con los que repasarán lo aprendido durante el curso y no lo dejen todo para el último día de agosto. A este respecto, tengo que confesar que, gracias a su machacona sintonía y esas imágenes de niños con un más que dudoso gusto estilístico que posaban tan contentos con ellos en las manos, cada año suspiraba por tener que rellenar algún cuaderno de Vacaciones Santillana. Aunque, igual, lo que quería era el viaje a ese indeterminado «parque de atracciones más famoso de Miami».

Pero tuve suerte, jamás me compraron ninguno.

Lo malo es que eso no quita para que, de vez en cuando, me sorprenda pensando en el verano y cantando su repetitiva canción.

Anuncio de Vacaciones Santillana, 1989.

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