«El centro del universo es sin duda un lugar maravilloso excavado en la roca llamado Fraggle Rock»

Con esta frase, pronunciada por el desaparecido actor de doblaje Carlos Revilla, daba cada semana comienzo una sin duda maravillosa serie protagonizada por unos entrañables personajes salidos de la inagotable imaginación de Jim Henson llamados fraguels —fraggles en inglés—, unas simpáticas criaturas que vivían en unas cavernas que conectaban el mundo humano con el de los goris, unos gigantes de forma humanoide cuya obsesión era atrapar a todos los fraguels que les fuera posible.

El rocoso universo en el que vivían estas marionetas y las relaciones que se establecían entre todos sus habitantes reproducían los conflictos que podemos encontrarnos en el mundo real y en sus soluciones intentaban ensalzar todo tipo de valores positivos como la amistad, la honestidad o la solidaridad. Todo ello, aderezado con aventuras, canciones y situaciones cómicas que hacían las delicias de los seguidores de la serie. Que éramos muchos.

De hecho, si te encuentras algún niño de los 80 que no sepa aquello de «Vamos a jugar. Tus problemas, déjalos. Para disfrutar, ven a Fraguel Rock», desconfía de él. No tuvo infancia.

Los Fraguel, Créditos de apertura, 1983-1987.

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