En alguna ocasión anterior ya he comentado que siempre sospeché que la influencia que las aventuras de Muzzy, aquel extraterrestre verde y peludo que comía todo tipo de artilugios mecánicos, ejerció durante los niños que lo vimos en algún momento durante los años 80 no había podido ser muy buena. Que aún hoy, dos décadas y media después, siga recordando la extraña canción con la que el jardinero Bob y la princesa Sylvia nos enseñaban a decir las vocales mientras viajaban en moto por la campiña —suponemos que— británica me ratifica en esa impresión.

A cambio de ese inquietante efecto secundario, nunca olvidé cómo son las vocales en inglés.

Muzzy, The Big Muzzy Story, 1986.

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