En los años 80, cuando las tardes —o, al menos, gran parte de ellas— se pasaban en la calle, junto a los amigos, que te robaran la bicicleta era casi lo peor que te podía pasar. Por suerte, algunos tenían la inestimable ayuda de Pepa Pérez y su amigo el cuervo Viriato para arreglarlo, es decir, nada menos que a Pepita Pulgarcita.

Barrio Sésamo, El robo de las bicicletas (Pepita Pulgarcita), c 1984.

Anuncios