“Mofli tiene sueño
Mofli se ha dormido
Mofli tiene miedo
Mofli está escondido
Mofli esperando
Mofli está contento
Quiere ser tu amigo
y jugar contigo”

Es posible que esta serie de animación producida por Televisión Española haya contribuido mucho más que cualquier otro programa —y me atrevería a decir que cualquier otro medio de divulgación— a difundir esa imagen de animalito tierno y perezoso de la que gozan los koalas, gracias a la invención de Mofli, el último superviviente de esa especie que, allá por los comienzos del —en aquel entonces— aparentemente lejano siglo XXI, trataba de escapar de unos cazadores furtivos gracias a la ayuda de sus pequeños amigos humanos.

Sin embargo, tras haber leído el hilarante cuento del escritor australiano Kenneth Cook El koala asesino, empiezo a temerme que todo lo que contaba la serie acerca de Mofli —y, por extensión, los koalas— era mentira. Porque, al parecer, las apariencias engañan y el koala es, en realidad, un fiero animal escondido bajo la apariencia de un osito de peluche. Y, sinceramente, no estoy dispuesto a comprobar si es verdad.

Mofli, el último koala, Créditos de apertura, 1986.

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