“Never gonna give you up
Never gonna let you down
Never gonna run around and desert you
Never gonna make you cry
Never gonna say goodbye
Never gonna tell a lie and hurt you”

Corría 1988, cuando Rick Astley, un pelirrojo cantante británico, triunfaba en las listas de éxitos de todo el mundo con una declaración en la que juraba más que amor eterno a su enamorada. Una canción que mezcla ritmos pop y dance —según Wikipedia, que de eso, supongo, sabe más que yo— más, que posiblemente un cuarto de siglo después no recordarían más que los seguidores acérrimos del cantante —¿qué habrá sido de él?— y algún que otro poseedor de una prodigiosa memoria para cosas inútiles™ , gracias a la inestimable ayuda de La Década Prodigiosa.

Sin embargo, hace unos años a alguien se le ocurrió que el vídeo musical de este tema debía salir del ostracismo en el que se encontraba —junto al resto de la discografía de este buen hombre— y se dedicó a rickrollear a todos los internautas. Porque, seamos sinceros, todos en algún momento de nuestra vida nos hemos dado de bruces con este vídeo al que ahora parece haber relegado un llama que ha salido de no sé muy bien dónde.

No está mal. Del nunca te abandonaré al ola ke ase. El ser humano es maravilloso. Sí. Y está como una cabra.

Rick Astley, Never gonna give you up, 1987.

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