Vestida de forma más o menos sugerente, como si de una vedette se tratase, pero en medio de las situaciones más absurdas, era como Rosa María Sardá intentaba bajar las escaleras del plató en el que se desarrollaba Ahí te quiero ver, un programa que combinaba entrevistas, actuaciones musicales y sketches de humor en el que ella era la reina absoluta, por mucho que le pesara al pobre Honorato. El sufrido esposo que asiste impasible a todos los charlas que le dedica su mujer y que, sin duda, debe de ser lo más recordado del programa.

No en vano, la mayor parte de los papeles que Sardá ha interpretado a lo largo de su carrera se ajustan como un guante al perfil de aquella insoportable señora. ¿Verdad, Honorato?

Ahí te quiero ver, Créditos de apertura, 1984-1987.

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