Cuando en el verano de 1995, TVE puso a Ramón García al frente de Cuando calienta el sol un novedoso concurso que al año siguiente pasaría a llamarse El Gran Prix del verano y en el que selecciones procedentes de varios pueblos de España competían entre ellas en diversas pruebas pseudodeportivas y de habilidad, no pude evitar pensar que el original siempre fue mucho mejor.

Entre 1988 y 1992, Televisión Española participó en cuatro ediciones de un espectacular concurso producido por la UER y, por tanto, retransmitido a través de Eurovisión, en el que cada semana se enfrentaban selecciones procedentes de varias ciudades europeas en las más diversas pruebas físicas. Con una presentación diferenciada para cada uno de los países —posiblemente, Daniel Vindel sea el más recordado en el caso español—, cada entrega de Juegos sin fronteras era grabada en uno de los países participantes.

En sus cuatro participaciones, España tan sólo logró alzarse con la victoria en la de 1991, gracias al equipo presentado por Jaca. El resto de años, la cosa no fue demasiado bien. Así que, imagino, nos inventamos El Gran Prix que, aunque siempre fue mucho más cutre, al menos todo quedaba en casa. En Telecinco, en cambio, se inventaron Bellezas al agua. No le den muchas vueltas al concepto. A una cadena controlada por Berlusconi tampoco se le puede pedir mucho más.

Juegos sin fronteras, Créditos de apertura, 1990.

Anuncios