Dicen por ahí que este anuncio de Fastix, en riguroso acento sudamericano —al igual que los de La Gotita, sin duda producto estrella de Poxipol—, data de 1992, pero mi memoria se empeña en situarlo en un momento temporal anterior. En cualquier caso, como las vicisitudes de la pobre Carmela, que desespera sin que Roque le arregle el problema de una rendijita que acaba en perdidita, son tan inolvidables —además de tópicas con un regusto a machismo trasnochado— como el jingle que pone música la solución al conflicto —«Pasa Fastix y asunto sellado»— no quiero resistirme a compartir este anuncio por aquí.

Además, la historia de estos dos personajes tiene, al menos para mi hermano y para mí, un bonus más o menos personal que la hace mucho más divertida e inolvidable.

Poxipol, Anuncio de Fastix, c. 1992.

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