“Hay un gran autobús arriba en el cielo
y todos decían que nunca volaría.
Con su bum-bum chaca-chaca bim-bam bing
esta es la canción que cantamos para ti”

Tras el éxito cosechado por las aventuras de los chicos del campamento del Valle Secreto, Televisión española decidió participar en una especie de secuela de aquella serie en la que un grupo de muchachos del campamento deciden ayudar al doctor García —personaje interpretado por el veterano actor español José María Caffarel, en lo que parece ser la aportación española a la producción— a encontrar las seis salamandras de oro que buscaba su jefe, el profesor Poopsnagle, así como al propio profesor, misteriosamente desaparecido cuando viajaba a bordo de una especie de zepelín de su invención.

Una estrafalaria guagua voladora y toda su astucia serán las principales armas con las que contarán para poder completar su misión a lo largo y ancho de Australia, sin caer en las trampas de los peligrosos secuaces del malvado conde Sator y, de paso, esparciendo un claro mensaje en favor de las energías limpias y, como su predecesora, el respeto a la naturaleza.

Unos objetivos, sin duda, muy loables, pero desarrollados en un producto que, en mi humilde opinión, es un claro ejemplo más de que segundas partes nunca fueron buenas.

El profesor Poopsnagle y el secreto de las salamandras de oro, Créditos de apertura, 1986.

Anuncios