Durante gran parte de mi vida siempre he tenido a Juan Carlos Ramos Vaquero, más conocido como Iván, como uno de esos artistas a los que indefectiblemente se etiqueta como one-hit wonder, acreedor de una gran popularidad gracias a Sin amor y, sobre todo, su conocida Fotonovela —que, aunque pensaba que sí, aún no se había asomado por aquí—. Sin embargo —o quizá por ello—, un año después de alcanzar el estrellato con ese tema, su voz sirvió para animar a bailar a todos aquellos que siguieron la Vuelta Ciclista de 1985.

Revisitando la canción que sirvió de sintonía a la ronda ciclista, descubro que, si bien sus acordes me suenan y su estribillo me resulta extrañamente familiar, su posible recuerdo en la memoria colectiva ha quedado sepultado bajo el éxito de Fotonovela. Así que, me temo, no andaba muy desencaminado al atribuirle la etiqueta de one-hit wonder. Lo es. O casi.

Iván, Baila, 1985.

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