Las aventuras de una anciana que por culpa de un desafortunado —según se mire— accidente es alcanzada por un rayo y pasa a poseer toda suerte de poderes relacionados con la velocidad y fortaleza física, que empleará para hacer el bien en su comunidad y pararle los pies a un villano que —paradójicamente— es el culpable de su conversión en superhéroe es, sin duda, un argumento un tanto estrambótico para una serie de televisión.

Si la serie en cuestión es, además, producida por la BBC a mitad de los años 80 y posee unos modestísimos efectos especiales que hoy hacen sonreír a cualquiera a causa de su ingenuidad, sólo podemos referirnos a la inclasificable Superabuela, un éxito televisivo tan grande como inexplicable.

Aunque, quizá, los saltos imposibles, esas carreras a cámara rápida o la extraña especie de bicicleta en la que iba de acá para allá, fueran precisamente el secreto de su éxito. Porque son únicamente esos detalles los que 25 años después conservo en la memoria.

La superabuela, Créditos de apertura, 1985-1987.

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