Espinete siempre fue conocido por su acusada tendencia a la pereza —había incluso un episodio en el que Ana y Matilde, si no me equivoco, le dedicaban una peculiar serenata cuya letra aún recuerdo perfectamente a cuenta de su afición a pasarse el día durmiendo, pero que por desgracia no parece estar disponible en ninguna plataforma de vídeo— y su gran imaginación. Y precisamente, la conjunción de esas dos cualidades es la que da pie a la canción que protagoniza la entrada de hoy y que demuestra también lo barata e imaginativa que debía de ser la producción de Barrio Sésamo.

Tan sólo dos personajes y unas cuantas piezas de contrachapado bastan para trasladarnos a un genuino galeón pirata en el que surcar los siete mares.

De por qué me he acordado de esta canción precisamente ahora que ando visitando la capital del Reino Unido, un país mundialmente conocido por haber sido la patria de toda clase de corsarios, sinceramente, no tengo ni idea.

Barrio Sésamo, Capitán Pirata, c. 1984.

Anuncios