Al igual que ocurre todavía hoy en día, en los años 80 los espacios fijos que cada semana Televisión Española dedicaba a emitir una película llevaban asociado un nombre, que no sólo daba título al espacio contenedor, sino también personalidad. A ello contribuía enormemente las cabeceras que los identificaban y que ya se encargaban de ir dejando claro por dónde podían ir los tiros de lo que estábamos a punto de ver.

Algunas de estas pequeñas piezas ocupan hoy un lugar destacado —rozando el de los recuerdos míticos— en mi memoria. No es el caso de la de Sesión de noche, quizás, porque muy probablemente fue la que precedió la emisión de El coloso en llamas aquella noche que sí recuerdo tanto.

Sesión de noche, Cabecera, 1985.

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