“Voy a mil
Pensando en no sé qué
Me tranquilizaré
No te asustes
Mis huellas se desgastan
Tus pistas me despistan
Dime cuándo, cuándo
Me quedaré quieta
Ahora quiero todo
En este momento para mí”

Desde que llegué de Londres, hace hoy una semana, vivo atrapado en un frenesí interno que me impide emplear estos últimos días de vacaciones en relajarme y descansar lo suficiente para afrontar los próximos meses de trabajo. Sin embargo, una esperada circunstancia imprevista ha alterado mis planes para las próximas semanas y me tiene de aquí para allá, sin saber cuándo podré quedarme quieto y descansar.

Quizá por ello, no puedo dejar de identificarme con la protagonista de aquella canción de Olé Olé que no podía parar, mientras iba a mil de acá para allá. Y, claro, desde entonces no puedo dejar de tararearla en la inconfundible voz de Vicky Larraz. Por supuesto.

Olé Olé, Voy a mil, 1984.

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