De entre todos los iconos que creó la publicidad de los 80, posiblemente uno de los más reconocidos —y, por tanto, recordados y repetidos hasta la saciedad— fuese el del mayordomo de la tele, aquel señor de cierta edad y un tanto estirado que hacía pasar la prueba del algodón a cualquier superficie recién limpia para demostrar que aún quedaba suciedad.

Su célebre «el algodón no engaña» ha acompañado al limpiador Tenn —con bioalcohol— a lo largo de casi treinta años, aunque por el camino el mayordomo haya rejuvenecido bastante y el poso de la campaña resulte ligeramente sexista. Eso da igual. Lo único que importa es que tras el paso del mayordomo de la tele cualquier superficie está realmente limpia y lista para superar la prueba del algodón. Y todo empezó así. En 1984.

Tenn, El algodón no engaña, 1984.

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