Dicen por ahí —y con por ahí quiero decir algunos foros de Internet, con lo que eso tiene de fiabilidad— que uno de los principales motivos por los que Televisión Española no grabó más temporadas de Barrio Sésamo en los años 80 y se dedicó a repetir una y otra vez las decenas de episodios existentes fue que la productora de Sesame Street, la versión estadounidense del espacio, no veía con buenos ojos el cada vez mayor protagonismo que iban ganando las historias protagonizadas por Espinete y compañía. Unos contenidos que, en principio, estaban pensados como pequeños insertos de continuidad entre los bloques de contenido suministrados por la productora internacional, cuyo aumento de importancia iba en detrimento precisamente de esos vídeos, protagonizados por teleñecos, animaciones más o menos psicodélicas o niños tristes por ver llover.

Sin embargo, yo tengo la honda sospecha de que el motivo de la negativa estaba en canciones tan originales —por calificarlas de alguna manera— como aquella en la que Espinete y Don Pimpón se dedicaban a glosar la extraña cualidad de los animales de poseer cuatro patas en lugar de dos pies. Aunque, bien visto está, con una menos tendrían tres.

Barrio Sésamo, Cuatro patas, c. 1984.

Anuncios