El duro trabajo de un inspector de policía —posteriormente ascendido a comisario— de etnia gitana que desarrollaba su labor en un grupo operativo dedicado a investigar asuntos de crimen organizado, delincuencia internacional, narcotráfico o terrorismo era lo que retrataba Brigada Central, una serie producida por Televisión Española a finales de los años 80 y al frente de la que se encontraba Imanol Arias en el papel del inspector —luego comisario—Flores.

Los conflictos tanto laborales como personales a los que se enfrentaba este personaje, así como la dureza de los casos —algunos reales— que trataba la serie, tras cuyo argumento se encontraba el escritor Juan Madrid, y alguna que otra explosión, siempre me hicieron pensar que se trataba de una especie de respuesta a la serie italiana La Piovra.

Una especie de piovra a la española que demostraba una vez más que la industria televisiva española era capaz de hacer productos dramáticos de calidad. Al menos, hasta que llegaron las privadas e impusieron el mojigato modelo blanco y pretendidamente familiar de Médico de familia. Pero eso, por suerte, fue ya en otra década.

Brigada Central, Créditos de apertura, 1989-1992.

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