A comienzos de los años 80 la globalización que ha caracterizado el final del siglo XX y el comienzo del XXI apenas comenzaba a intuirse, por lo que tradiciones tan anglosajonas como Halloween aún no habían comenzado su lenta pero imparable colonización de este desamparado país llamado España. Sin embargo, esta circunstancia no era óbice para que una terrorífica Ana y un bastante menos acongojante Espinete nos advirtieran de que no hay que temer a las criaturas espectrales que dentro de unos días recorrerán muchos vecindarios al grito de «truco o trato».

Los fantasmas y las brujas son de mentira, sí, sí, sí. Lo malo es que fuera de la imaginación existen algunos seres reales que asustan mucho más.

Barrio Sésamo, Los fantasmas y las brujas, c. 1984.

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