Decorados que pretendían ser los jardines de fastuosas mansiones californianas y cuyo horizonte no era más que un paisaje pintado en un lienzo de papel es el primer —y casi único y posiblemente falaz— recuerdo que acude a mi mente cuando pienso en Santa Bárbara, un auténtico culebrón con el sentido propio que se le suele dar a esa palabra en Españasoap opera es la expresión que lo define en inglés— que durante diez temporadas y más de 2.100 episodios emitió la cadena estadounidense NBC.

A nuestro país esta serie llegó hacia 1989 y, no sé por qué —o, más bien sí— siempre la consideré una hermana pobre, una especie de quiero y no puedo de las grandes intrigas familiares estadounidenses que tan bien habían encarnado Dallas, Dinastía y, sobre todo, Falcon Crest. Pero es que esas series jugaban en ligas mayores.

Así que, para mí, Santa Bárbara quedó reducida a unos decorados de cartón piedra con paisajes de papel pintado en los que se sucedían todo tipo de intrigas y traiciones familiares justo después de que una voz en off anunciara que íbamos a ver el capítulo número 1.274. Si es que hasta su cabecera, con ese arco de medio punto que se repetía una y otra vez era de bajo coste.

Santa Bárbara, Créditos de apertura, 1984-1993.

Anuncios