Aunque con el paso de los años ha llegado a ser considerado un concurso mítico de las tardes de los domingos —aunque inició su andadura los jueves por la noche—, lo cierto es que más allá de la imagen de los forzudos González & González llevando en volandas al osado concursante hasta una especie de estrado desde donde comenzaría su participación en el programa; a los propios concursantes intentando superar una serie de pruebas por las que obtendrían kilómetros de viaje, o a los mismos concursantes abandonando esa prueba pasado un tiempo determinado, subiendo al estrado, recitando una especie de contraseña y dirigiéndose a otra de las pruebas mientras, la profunda pero aún juvenil voz del ya invisible Juanjo Cardenal los interrogaba periódicamente al llamado de «Atención: pregunta»… Más allá de todo eso —que bien mirado, no es poco— muy poco más recuerdo de Si lo sé no vengo.

Si, por supuesto, exceptuamos la presencia de su presentador, un jovencísimo Jordi Hurtado que, casi 30 años después, aún sigue al pie del cañón, al frente del que hoy es el concurso más longevo de Televisión Española y tras el que, al igual que Si lo sé no vengo, se encuentra el director Sergi Schaaff.

Debido a que se conserva prácticamente tan joven como entonces, cuenta una leyenda urbana que Jordi Hurtado murió hace tiempo y que lo que hoy vemos es un holograma, un robot o una serie de secuencias grabadas antes de su muerte en las que componía todo tipo de frases a fin de que nadie notase su ausencia. Sin embargo, puedo certificar que es rotundamente falsa. Jordi Hurtado está vivito y coleando. Y, sí, su aspecto es tan juvenil como el que se ve en la tele. Algo que, sin duda, podemos achacar a la pasión y al buen humor con los que cada día se enfrentan a su trabajo tanto él como el resto del equipo que realizan Saber y Ganar desde hace ya casi 17 años.

Basta con observar durante tan solo un minuto la grabación del programa para saber que disfrutan con su trabajo. Quizá ese sea el secreto de la eterna juventud de este presentador incombustible, pero desgraciadamente mortal.

Si lo sé no vengo, Primer programa (Fragmento), 1985-1988.

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