Ahora que leo que, a sus 76 años, Bill Cosby amenaza con regresar a la televisión con una nueva serie para toda la familia, imagino que como a todo el que tuviera ojos en los 80 o, al menos, conozca de algo al personaje, esta ¿noticia? me lleva a pensar automáticamente en los Huxtable, una familia de clase media tirando a alta de Brooklyn que protagonizó La (revolucionaria) hora de Bill Cosby.

Y digo revolucionaria porque, aunque esta típica comedia de situación en la que Cosby encarnaba a un prestigioso ginecólogo, esposo casi perfecto y padre de una familia casi ejemplar, en torno a la que se desarrollaban las más disparatadas situaciones —todas ellas con final feliz—, pueda parecer la típica comedia de situación familiar americana, fue de las primeras series —si no la primera— en la que ese papel de protagonistas exitosos estaba encarnado por una familia de raza negra sin que esa circunstancia —al menos en mi ligeramente vago recuerdo de la serie— influyese demasiado en las tramas.

Tal vez, analizada con el paso de los años, esa pueda ser precisamente la mayor contribución de Bill Cosby y su show a la sociedad actual. La de ayudar a convertir en absolutamente normal lo que, hasta entonces, podía percibirse como algo, si no inexistente, sí muy inusual. Y todo eso sin recurrir a la caricatura que canonizaría unos años después Will Smith en su irreverente —por aquel entonces, que hoy es prácticamente infumable— Príncipe de Bel Air.

Pero, volviendo al presunto proyecto de Cosby, asegura que no será un remake. Viendo cómo le fue en aquella época a su spin off, será una suerte.

La hora de Bill Cosby, Créditos de apertura (Temporada 3), 1984-1992.

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