Como cada año por esta época, comienza ya a verse multitud de anuncios de toda clase de juguetes en televisión. En los últimos tiempos, por esto de la desaparición de la programación infantil en las televisiones generalistas, unido a que cada vez consumo menos televisión en directo, había sido un poco inmune a esta tendencia.

Este año, en cambio, al tener por las tardes en casa a un niño en plena etapa demandante de regalos —aunque tengo que reconocer que este año, al menos de momento, está muy comedido— voy camino de convertirme en un experto en juguetes modernos gracias a sus anuncios.

Anuncios —y juguetes— que, por lo general, tienen muy poco que ver con aquellos anuncios —y juguetes— que podíamos ver en los 80 y que prometían horas de diversión sin necesidad de recurrir a alta tecnología y toda clase de efectos digitales. Como el Exin Basket, aquel juego que emulaba un trepidante partido de baloncesto, en el que no podías pasar de 99 puntos, encestando una pequeña pelotita de corcho naranja con la ayuda de unos más o menos potentes impulsos de aire.

El anuncio repasaba todo lo que podía hacerse con este apasionante juego, desde pases a canastas de dos y tres puntos, pasando por tapones e incluso personales. Bueno, digamos que repasaba casi todo lo que podía hacerse con el juego, porque yo tuve la suerte de tenerlo —de hecho, aún lo tengo y, salvo por un pequeño percance que hizo que uno de los aros perdiera la red y dejó una de las pelotas un tanto perjudicada, en perfecto estado de revista— y todavía no sé cómo es posible hacer personales jugando al baloncesto con chorros de aire.

Los tapones, en cambio, funcionaban a la perfección.

Anuncio de Exin Basket, Un gran lanzamiento.

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