“Es un huracán profesional que viene y va
Buscando acción, vendiendo solo amor
Aniquilar, pisar por encima del bien y el mal
Es natural, en ella es natural”

La pasada semana, una amiga me comentaba que gracias a una entrada de esta humilde bitácora su hija, que últimamente anda bastante interesada en descubrir los entresijos de la época en la que se desarrolló la juventud de su madre, había descubierto a Tino Casal. Y, decía, andaba alucinada, no sólo por la música, sino, sobre todo, por la estética; por el personaje.

Reconozco que esa confesión me infló un poquito el ego. Sirvió para que pudiese autoconvencerme de que, pese a que en algunos momentos ha resultado agotador, el esfuerzo de los últimos nueve meses ha servido para algo. Y para infundirme las fuerzas necesarias para acometer con bríos los poco más de dos meses y medio que aún me quedan.

En fin, sirvió para que, como le ocurriera al propio Tino Casal en otro de sus grandes éxitos, cayera atrapado en mi propia red. Precisamente por eso, no se me ocurre nada más apropiado para el día de hoy que dedicarle a Eloise. Y sobran más explicaciones.

Tino Casal, Eloise, 1987.

Anuncios