Aprovecho que mañana arranca uno de los puentes más largos y esperados del año para rescatar uno de los primeros y que quizás sea el más famoso anuncio jamás rodado por la Dirección General de Tráfico para tratar de concienciar a los conductores, en este caso, de que no es una buena idea conducir bajo los efectos del alcohol. Y lo recuerdo bajo una extraña sensación de incomodidad, pues estoy seguro de que ya escribí unas líneas sobre esto hace unas escasas semanas, pero soy incapaz de recordar dónde y, sobre todo, por qué.

El caso es que, en una paradójica decisión, los responsables de la campaña de la DGT decidieron contratar al cantante Stevie Wonder, que en aquellos momentos triunfaba con su éxito I just call to say I love you —tema que está en la lista de próximas apariciones— para que, al hilo de su canción Don’t Drive Drunk, que al igual que la anterior formaba parte de la banda sonora de la película La mujer de rojo, nos dejase un eslogan que pasaría a la historia de la publicidad, de la DGT y, muy probablemente, de España: «Si bebes no conduzcas».

Paradójica si tenemos en cuenta de que por motivos obvios, el cantante era incapaz de conducir. Ni bebido ni sin beber.

Dirección General de Tráfico, Si bebes no conduzcas, 1986.

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