En enero de 1990 desembarcó en España una serie que, además de haber elevado enormemente la popularidad de su protagonista tras su estreno en Estados Unidos poco más de un año atrás, estaba llamada a convertirse en un auténtico fenómeno social gracias a la trascendencia que algunas de las acciones de su protagonista tuvieron en la vida real, algo que, por otra parte, no suele ser frecuente en una comedia que, como en este caso, realizaba una sátira del mundo de la política y la televisión.

En España, la popularidad de Murphy Brown posiblemente no alcanzó las cotas del otro lado del charco, pero sí que sirvió para que el gran público identificara para siempre a Candice Bergen como aquella periodista, egoísta, temperamental y exalcohólica que compartía sus triunfos y fracasos con sus compañeros de trabajo en el ficticio informativo que presenta.

Debo reconocer que aunque el grueso de la emisión de la serie tuvo lugar ya en los 90, mi recuerdo de la misma está un tanto difuminado, imagino que a causa de la combinación de que se emitiera en horario nocturno y —si no recuerdo mal— en la segunda cadena y que, además, no era el tipo de serie que me interesaba en aquellos momentos. Así que, sí, puedo afirmar que Murphy Brown no tuvo nada que ver en mi decisión de estudiar Periodismo.

Ahora bien, si esta serie protagonizada por una periodista de éxito comprometida con su trabajo, madre soltera y luchadora nata sirvió para despertar alguna vocación periodística en aquella época, bienvenida sea la encasillada Candice Bergen a la televisión española.

Murphy Brown, Tema de los créditos de cierre, 1988-1998.

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