En 1990, Televisión Española decidió que Cajón desastre, aquel programa contenedor que catapultó a la fama a una Miriam Díaz Aroca sobre patines, tenía que abandonar su tradicional franja horaria y trasladarse hasta las tardes de lunes a jueves. Así que a los creativos de la cadena no les quedó más remedio que inventarse un nuevo sustituto para las mañanas de los sábados. Y la solución que encontraron fue No te lo pierdas, un auténtico espectáculo comandado por Enrique Simón y Leticia Sabater.

Con este nuevo espacio, el cambio de concepto fue total. De un programa contenedor de series entre las que se intercalaban algunas secciones fijas, se pasó a un programa en el que el contenido propio era el rey y el niño un espectador al que se podía tratar como un adulto. Así, en un plató que recordaba la pista de un circo, Enrique Simón se dedicaba a derrochar energía saltando de grada en grada, mientras Leticia Sabater, que, al igual que Miriam Díaz Aroca, venía de ser chica Hermida, se dedicaba a presentar secciones de manualidades.

Actuaciones musicales, humor, magia, concursos, secciones con consejos sobre seguridad vial… todo tipo de contenido cabía en este trepidante programa que aún hoy me sigue generando una enorme inquietud: ¿Qué demonios pintaba un fantasma con boina como mascota del espacio?

Recordé su existencia —la del fantasma— hace ya unos años gracias a un vídeo del que ya hablaré dentro de unos días y desde entonces he sido incapaz de encontrar la respuesta.

No te lo pierdas, Sintonía, 1990.

Anuncios