Al igual que ocurriera con Grease por la misma época, un verano de finales de los 80 en el que mi hermano y yo pasamos unas semanas en casa de una de mis tías, acabamos viendo compulsivamente y casi a diario Sufre mamón, una suerte de película pseudoautobiográfica que contaba los orígenes de los Hombres G. Para ello, la cinta —que fue dirigida por el padre de David Summers y en la que aparecían toda clase de amigos y familiares de los miembros del grupo— tomaba como como base argumental la historia que se contaba Devuélveme a mi chica, canción que, todos convendremos, constituye todavía hoy el mayor éxito de la banda.

A diferencia de lo que ocurrió con Grease, algunos de cuyos diálogos soy todavía hoy capaz de recitar prácticamente de memoria, tras ese verano jamás he vuelto a ver la incursión cinematográfica de Hombres G. Y, por supuesto, no sólo no recuerdo ni uno solo de sus diálogos, sino que he borrado prácticamente todo rastro de la película de mi memora.

Aunque, por desgracia, esta entrada es la prueba palpable de que no la borré lo suficiente.

Sufre mamón, Tráiler, 1987.

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