Hace exactamente una semana, afirmaba que la Navidad de 1984 fue un tanto extraña, antes de pasar a describir el particular Mazapán con el que nos deleitaron Teresa Rabal y Torrebruno a lo largo de aquellas vacaciones. De lo que no hablé fue del programa que, en rigurosa desconexión para el Archipiélago, emitía Televisión Española en Canarias al finalizar aquel.

Mi intención era continuar hablando hoy de esas atípicas Navidades a cuenta de El Volcán, un espacio que siguiendo la estela de Barrio Sésamo, narraba las aventuras de un joven volcán —el disfraz de montaña del protagonista es tan inolvidable como indescriptible— que nacía en medio de un estudio de televisión, donde vivía toda clase de aventuras junto a una cámara animada y otros muchos personajes entre los que destacaban tres niños —Jonay, Pino y Candelaria, que en realidad no eran niños, sino marionetas— que recorrían el Atlántico en una barca en busca de San Borondón.

Sin embargo, como parece que no existe constancia gráfica de este programaapenas la hay escrita—, que años más tarde fue repetido durante la temporada estival, más allá del archivo de RTVE —si es que acaso la hay allí—, no voy a escribir acerca de él, sino de otro producto del Centro de Producción de las islas del que sí existen imágenes que acreditan su emisión y que, curiosamente, al igual que Mazapán, contaba con la presencia de Torrebruno.

Se trata de El show canario de Torrebruno, último espacio presentado por el artista italiano a finales de la década en el circuito regional de la televisión pública. El espacio, que recuerdo ver poco porque me resultaba tan aburrido como empalagosa la canción que le daba comienzo se grababa en la isla de Tenerife y tenía como público a alumnos de distintos colegios de aquella isla, así que —por suerte— mis probabilidades de asistir como público fueron nulas. Hasta donde sé y recuerdo, no duró demasiado en antena y, como apuntaba antes, puso prácticamente el punto y final a la carrera de Torrebruno, que fallecería de un infarto en junio de 1998.

Como gran parte de la programación territorial de Televisión española, El show canario de Torrebruno nunca estuvo entre mis programas favoritos, así que muy poco más puedo añadir a lo ya escrito. En mi descargo diré que es que yo hoy quería hablar de aquel Volcán que «sólo quería jugar, pero sin tener a nadie que asustar».

El show canario de Torrebruno, Créditos de apertura, c. 1989-1990.

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