Encaramos este primer jueves de 2014 y última cita con la publicidad de este blog antes de la llegada de sus Majestades los Reyes Magos de Oriente con un anuncio de uno de los regalos antonomasia. Porque, ya me dirán quién no se ha encontrado alguna vez unos calzoncillos —o braguitas Princesa, si son ellas o tienen gustos diferentes— entre sus regalos en la mañana del 6 de enero. Es más, me atrevería a asegurar que, en caso de respuesta afirmativa, la proporción de los que diría que eran Abanderado sería muy elevada.

Y es que, mientras tengamos madres y novias o esposas, esta prenda será tan socorrida como la posibilidad de aumentar nuestras existencias de ropa interior a través de los regalos de Reyes, cumpleaños o aniversarios varios, elevada. Porque, pese al más que tufillo machista que desprende la pegajosa cancioncilla de este viejo anuncio, la cruda realidad es que todavía hoy «Los hombres usan Abanderado, porque las mujeres compran Abanderado».

Pero no me atrevo yo a contestar, ni mucho menos tan rotundo como en el anuncio, «¡Muy bien!».

Abanderado, Los hombres usan Abanderado, porque las mujeres compran Abanderado.

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