En mi memoria, el de hoy es un programa mítico y sin embargo, según la Wikipedia, sólo se emitió entre el 8 de enero y el 12 de febrero de 1984. Pero es que un concurso en el que una pareja de concursantes, sin moverse del plató, tiene que guiar al periodista y aventurero Miguel de la Cuadra Salcedo y su helicóptero a lo largo del mundo en la búsqueda de pistas para encontrar un tesoro es por fuerza, además de espectacular, inolvidable.

Eso, sin contar que en aquella época no existían ni teléfonos móviles, ni Wikipedia, ni Google Maps. Sólo un par de libros y un mapa colgado de un caballete en el que Isabel Tenaille iba reflejando las evoluciones contra el reloj de Miguel de la Cuadra Salcedo y su helicóptero.

Además, el 8 de enero de 1984 fue un día muy ajetreado para mí: mi abuela se mudó desde la que entonces era su casa hasta la que hoy es la mía, en la que vivió algo más de tres años. Apenas dos momentos son los que recuerdo de ese día. Uno es ver entrar en el salón el 600 que tenía el, por aquel entonces, novio, y hoy marido, de una de mis tías cargado de ropa hasta los topes. El otro es estar sentado en el sofá, en medio del desastre propio de un día de mudanza, y ver este programa gracias a que el televisor tenía una antena de cuernos.

En mi defensa, sólo puedo argumentar que aún no había cumplido los seis años y hace ya ¡30! desde aquello. Hoy, de existir, el 600, el televisor y la antena de cuernos serían reliquias del pasado. Como el programa en el que Miguel de la Cuadra salcedo salía a la caza del tesoro a bordo de su helicóptero.

A la caza del tesoro, Fragmento, 1984.

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