“Te sientes bien
Estás muy bien
Puedes llegar
Inténtalo, te vamos a ayudar”

Hoy se cumplen 365 días desde que comencé con este proyecto. Un tiempo en el que no he faltado ni una sola vez a la cita diaria con esta bitácora que inicié hace justo un año. Y, ahora que hemos llegado al final, no se me ocurre una canción con la que pueda sentirme más identificado en estos momentos que la segunda parte de que servía de sintonía a aquellos míticos anuncios con los que Gillette recuperó la hegemonía en el mercado del afeitado masculino.

Porque, después de afirmar los valores familiares asegurando que de padres a hijos seguían un rumbo fijo, lo suyo era reforzar la parte competitiva recordándote que en todo lo que emprendes tú eres el mejor. Y no sé si esa afirmación será verdad, pero hoy, que esta aventura —a falta del epílogo que pueda llegar mañana— alcanza su final, sólo se que, tal y como dice la canción, me siento bien. Estoy muy bien. Pude llegar. Que el anuncio hiciera que todos los niños de entonces —inconscientes que éramos— deseáramos alcanzar la edad suficiente para poder afeitarnos es lo de menos.

Reto superado. Felicidad.

Gillette, Lo mejor para el hombre, c. 1989.

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